La fatiga de los tripulantes de vuelo y TCPs es uno de los principales factores desencadenantes de los accidentes, por lo que es necesario limitar la duración máxima de sus periodos de vuelo y la mínima de sus descansos, como medida de prevención.
Tal es la importancia de este asunto, que la OACI establece en sus Normas y Recomendaciones el establecimiento por los operadores aéreos y estados contratantes, de una normativa específica para prevenir y controlar la fatiga. De esa normativa se encarga en Europa EASA (Agencia Europea de Seguridad Aérea).