
El avión es el elemento central de la aviación comercial y por ello gran parte de los esfuerzos en garantizar la seguridad aérea se centran en el aseguramiento de las mejores condiciones de operación de los mismos, de forma que el avión sea una máquina que mantenga las mismas condiciones de seguridad desde que sale de fábrica hasta que deja de transportar al último pasajero y finaliza su vida operativa.
Para lograr esto, y debido a la naturaleza internacional de la aviación, es necesario una normativa única y homogénea cuya aplicación sea independiente del país en el que la aeronave sea fabricada u operada, relativa:
La OACI, a través del Anexo 8 (Aeronavegabilidad) al Convenio de Chicago establece los requisitos mínimos que debe contemplar en esta materia la normativa de aeronavegabilidad de los Estados para que las aeronaves diseñadas y producidas en los mismos sean autorizadas a tomar parte en la navegación aérea internacional.