Hay cuatro parámetros característicos que sirven para evaluar las prestaciones de todos los Sistemas Globales de Navegación por Satélite “GNSS”: la disponibilidad de la señal (que exige que siempre haya al menos cuatro satélites a la vista del receptor), la continuidad (que la emisión de la señal no sufra interrupciones), la precisión (grado de incertidumbre de la posición que proporciona el sistema) y la integridad (veracidad de la información que proporciona el sistema incluida la alarma cuando el sistema no esté funcionando correctamente).
Los niveles que ofrecen los sistemas GNSS actuales (GPS-EEUU y GLONASS-Federación Rusa) respecto a esos cuatro parámetros no alcanzan los mínimos requeridos por algunos usuarios, especialmente la aviación civil. Tanto el GPS como el GLONASS son de origen militar. Fueron ideados en los años 70 y entraron en funcionamiento en la primera mitad de la década de los 90. Aunque las aplicaciones civiles del GPS se generalizaron a partir de febrero de 1994, el uso y control del sistema sigue y seguirá siendo militar. Es decir, en situaciones de crisis, las autoridades que lo gestionan pueden anular o degradar la señal limitando su precisión a aquellos usuarios militares que posean la autorización adecuada. Aunque en mayo de 2000 Estados Unidos decidió dar una mayor precisión a los usuarios civiles del GPS (que ya conseguían con técnicas de aumentación), eliminando el error deliberado que hasta entonces emitían para los usuarios civiles (disponibilidad selectiva), el GPS sigue siendo insuficiente para multitud de aplicaciones, debido principalmente a las siguientes razones:
- Ausencia de garantía y de compromiso de responsabilidad en la calidad y continuidad del servicio para usuarios civiles. No se puede reclamar a nadie un error en la señal GPS.
- Precisión insuficiente en la determinación de la posición para aplicaciones que exigen un posicionamiento rápido.
- Pobre disponibilidad en regiones de elevada latitud o áreas urbanas en las que la constelación GPS no tienen cobertura.
- Carencia de integridad. Los usuarios del GPS no son informados de eventuales fallos o errores del sistema, de forma que la posición obtenida del GPS puede estar dando errores de kilómetros sin saberlo.
EGNOS: En el Camino hacia Galileo
Un primer paso para intentar paliar las deficiencias de los sistemas existentes GPS y GLONASS fue el desarrollo de los “sistemas de aumentación”, conocidos como GNSS-1 que consisten en aumentar las prestaciones del GPS y GLONASS a través de datos adicionales procedentes de otros sistemas independientes de ellos.
Los sistemas de aumentación por satélite “SBAS” consiguen proporcionar estos datos adicionales en un ámbito regional. El programa EGNOS europeo, el WAAS de Estados Unidos o el MSAS japonés, que entrarán en funcionamiento previsiblemente entre 2003 y 2005, son el resultado de esta iniciativa en sus respectivos ámbitos regionales. Según la definición de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), son “sistemas de aumentación espacial”, pues aumentan las prestaciones con señales procedentes de satélites geoestacionarios. Estos satélites se mantienen fijos en la vertical de una determinada zona geográfica, lanzando para esa zona una señal que corrige los errores de los otros satélites de las constelaciones GPS ó GLONASS, consiguiendo así aumentar las prestaciones del sistema “original”. Esta es la filosofía del programa europeo EGNOS, que nació en 1993 por iniciativa de la Comisión Europea, de la Agencia Espacial Europea (ESA) y de Eurocontrol. España mostró desde un primer momento su apuesta de futuro en el sistema EGNOS, precursor de GALILEO. De hecho, el Mº de Fomento y el de Ciencia y Tecnología patrocinaron acciones investigadoras para aplicar EGNOS en el sistema de transporte terrestre (proyecto MIMICS). Gracias a EGNOS, se aumentarán todos los parámetros de la señal del GPS en la zona europea, particularmente la precisión y la integridad, de forma que EGNOS “avisará” cuando el GPS esté enviando una información “defectuosa”.
Sin embargo, las prestaciones de estos satélites geoestacionarios se degradan en latitudes muy altas (países nórdicos en el caso de Europa) y no deja de ser un sistema corrector de la señal primaria del GPS, por lo que persiste el problema de la propiedad y de la manipulación de la señal inicial. Por ello, el siguiente paso lógico para Europa fue plantearse la opción más ambiciosa: la creación de un sistema de navegación por satélite propio e independiente de los actuales, con cobertura mundial, de origen civil y al servicio de la comunidad internacional, que ofreciera iguales o mejores prestaciones que los sistemas existentes, aunque manteniendo con ellos total interoperabilidad. Eso es GALILEO.
GALILEO: Complemento Necesario del GPS
Las carencias técnicas de GPS y EGNOS anteriormente mencionadas, junto con razonamientos de tipo estratégico, convencieron a la Unión Europea de la necesidad de contar con su propio sistema de radionavegación por satélite: GALILEO.
Aparte de su carácter civil, GALILEO permitirá precisiones de unos pocos metros y proporcionará garantías legales de operación, fundamentales en aplicaciones críticas de seguridad, como el transporte aéreo o marítimo. Además, el sistema europeo aportará información adicional relativa a la integridad del sistema, aumentando la fiabilidad de las operaciones y avisando al usuario en el caso de que se produzcan errores.
En cualquier caso, GALILEO no debe verse únicamente como un competidor de los sistemas ya existentes, sino que se debe considerar como un sistema complementario e interoperable con los mismos. El proceso de determinación de posición será más robusto al contar con dos sistemas independientes GPS y GALILEO, que el usuario recibirá con un único receptor. Esta característica mejorará especialmente las prestaciones en los núcleos urbanos al tiempo que aportará mayor seguridad en las aplicaciones críticas, puesto que ante el fallo de un sistema todavía subsistirá el otro.
Por todo esto será necesaria la colaboración entre Estados Unidos y la Unión Europea, estando prevista la formalización de un acuerdo de cooperación que fije las bases para un desarrollo coordinado de ambos sistemas.
GALILEO: Elemento Clave en el Desarrollo de Europa
Galileo contribuye el fortalecimiento de la soberanía europea sustentada en su independencia estratégica para liderar los procesos de eficiencia y competencia a nivel mundial. Las potenciales ventajas de Galileo pueden verse desde distintos puntos de vista:
Al igual que sucedió con las iniciativas europeas Ariane (cohetes lanzadores de satélites) o Airbus (el consorcio aeronáutico europeo para la fabricación de aviones), el desarrollo de GALILEO permitirá a Europa independizarse tecnológicamente de EE.UU. en uno de los principales sectores industriales del siglo XXI. El avance tecnológico que experimentarán las industrias europeas las colocará en una posición de privilegio para poder competir en este sector, especialmente en el desarrollo de las diferentes aplicaciones derivadas de este sistema.
De acuerdo con diversos estudios realizados, se estima que el mercado de equipos y servicios para GALILEO estará en torno a los 10.000 Millones de Euros al año, con una creación en Europa de más de 100.000 puestos de trabajo para personal altamente cualificado. Frente a estas perspectivas, la no participación europea en esta tecnología podría originar importantes pérdidas y despidos en el sector tecnológico y aerospacial, al tiempo que crearía una dependencia peligrosa del GPS.
- Aspectos Estratégicos y Políticos:
Parece claro que la navegación por satélite tiende a jugar un papel cada vez más importante dentro de la sociedad del futuro. El sector del transporte será uno de los más beneficiados puesto que facilitará la gestión de aeronaves, barcos, trenes y demás vehículos terrestres. GALILEO formará parte de infraestructuras inteligentes ayudando a garantizar la seguridad, racionalizando la gestión del tráfico, reduciendo la congestión y el impacto medioambiental y favoreciendo el desarrollo multimodal. Por tanto, los sistemas de navegación avanzados son indispensables para una eficaz gestión del transporte y para garantizar la movilidad de los individuos, requisitos ambos cruciales para lograr un crecimiento económico sostenido y mejorar el nivel de vida de las personas.
También es destacable el impacto que sobre la soberanía de Europa tendría la dependencia con respecto a EE.UU. en tecnologías de navegación por satélite, así como las consecuencias que esto podría tener de cara al establecimiento de una política europea de defensa, puesto que se espera que en un plazo de 20 años muchos de los sistemas de defensa se basen en esta tecnología