Durante la historia de la humanidad el hombre siempre ha soñado con poder volar. A pesar de los múltiples intentos realizados durante siglos, no fue hasta comienzos del siglo XX cuando la ciencia permitió establecer los principios físicos que permitían explicar las condiciones en que un objeto más pesado que el aire, era capaz no solo ya de mantenerse en el aire, sino también de ser controlado a voluntad.
Para ello existen dos principios físicos básicos que fundamentan el vuelo de un avión: