El actual panorama mundial del mercado de fabricantes de aviones comerciales de pasajeros, presenta, por las elevadas barreras de entrada tecnológicas, una situación competitiva donde existen dos grandes fabricantes: la empresa estadounidense Boeing, y el consorcio europeo Airbus.
Si bien ambos fabricantes compiten a través de distintos modelos de negocio, un elemento común a sus estrategias es el de centrar la mayor parte de su trabajo y desarrollos tecnológicos en garantizar la seguridad de sus productos.
Durante la etapa de diseño el principal condicionante es la seguridad, siendo el criterio empleado garantizar que la probabilidad de que un único fallo tenga efectos catastróficos para la aeronave sea de 1 entre mil millones, es decir extremadamente remota. Esta cifra está elegida de manera que sea superior a la vida en servicio de la flota total de aviones de cualquier tipo de avión, por lo que implica que ese fallo no debería aparecer en toda su vida operativa.
Para ello los pilares básicos sobre los que se garantiza la seguridad de las futuras aeronaves son:
De esta forma, los aviones modernos, de los que cada día se fabrica una unidad por cada modelo, son vehículos extremadamente fiables y seguros.