Una vez en la fase de explotación comercial, para que una aeronave se considere aeronavegable, y por tanto como segura para ser operada, las condiciones de la misma han de corresponder con las recogidas en el certificado de tipo aprobado por la autoridad competente durante la etapa de diseño. Además, para el reconocimiento de la aeronavegabilidad, habrá que demostrarse física y documentalmente:
Una vez que la documentación, inspecciones y pruebas pertinentes demuestren que la aeronave está en condiciones para su utilización de forma segura de acuerdo a su certificado de tipo, se expide el certificado de aeronavegabilidad.
El seguimiento de la vida en servicio de los productos certificados
Una vez certificado el producto y lanzada su fabricación en serie, se produce un estrecho seguimiento de su comportamiento en servicio, que permitirá detectar y corregir oportunamente cualquier anomalía que se produzca, así como verificar que se cumplen las hipótesis de fiabilidad realizadas durante el proceso de certificación, realizándose en su caso los ajustes pertinentes.