Los errores debidos a la actuación humana son sin duda uno de los factores que pueden contribuir a la aparición de accidentes aéreos, y por tanto al descenso de los índices de seguridad. Se explica así que unas de las principales defensas de la seguridad aérea son la emisión de licencias que controlan el acceso, la formación y el ejercicio profesional, y la puesta al día permanente de los profesionales mediante entrenamiento.
La mejora de los índices de seguridad de la aviación, se fundamenta en el aseguramiento de la capacitación profesional de las personas cuyo trabajo se encuentra estrechamente ligado con el desarrollo de la operación aérea, como son:
Todos estos profesionales se someten, sin excepción alguna, a un estricto programa de formación para acceder a la posibilidad de desempeñar su profesión, que no alcanzan hasta obtener una licencia habilitadora emitida por AESA como garantía de capacitación.
Además, periódicamente, durante el desempeño de su vida laboral, estos profesionales se someten a diversas verificaciones de sus aptitudes o competencias técnicas con el fin de garantizar en todo momento que el factor humano sea un sinónimo de seguridad aérea.