Los aviones son diseñados y construidos para anticipar y evitar los problemas derivados de su funcionamiento. De hecho uno de los más importantes principios de diseño, es que sean capaces de funcionar a pleno rendimiento incluso si alguno de sus principales sistemas o componentes resulta inutilizado, agregando equipo adicional para permitir que el sistema tolere la pérdida o mal funcionamiento de algunos componentes. Este es el llamado principio de redundancia.