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Los vuelos de prueba son diseñados para comprobar las cualidades generales de manejo del avión, sus características operativas, además de la operación de los sistemas, en modo normal y en casos de fallos y condiciones extremas.

Los programas de vuelo en condiciones extremas llevan a exponer al avión a situaciones metereológicas adversas de frío polar con existencia de hielo en las alas, calor desértico o altitud elevada.

  • Los aviones llegan a ser sometidos en tierra a temperaturas extremas, que dependen de los márgenes operativos para el despegue para los que el fabricante solicite la aprobación, pero que pueden llegar hasta 45 grados bajo cero y 50 grados sobre cero. En estas condiciones se comprueba el correcto funcionamiento de los sistemas esenciales de los aviones, como motores, frenos, navegación, así como las condiciones de temperatura en la cabina de pasajeros.
  • También se somete al avión a operaciones en pistas de altitud elevada (llegándose a los 4.000 metros de altitud como es el caso del aeropuerto de La Paz en Bolivia) y con condiciones de calor extremo, para comprobar el perfecto funcionamiento de motores y las unidades auxiliares de energía (APU).
  • Se realizan vuelos atravesando tormentas de hielo para comprobar el comportamiento y el funcionamiento de los sistemas antihielo y de deshielo.

Otras pruebas de vuelo en condiciones extremas verifican el comportamiento del avión en caso de agua en pista, situaciones de viento cruzado, o condiciones de fuerzas g negativas.

  • Por el peligro que supone para los motores la ingestión de agua, se somete a los aviones a aterrizajes en pistas inundadas para verificar que el diseño aerodinámico, así como el del tren de aterrizaje, es tal que impide la entrada de agua en los motores.
  • Respecto a situaciones con viento extremo, durante los vuelos de prueba se comprueba el correcto funcionamiento de los sistemas de estabilización así como la desviación sufrida respecto de la línea central de aterrizaje normal. Los aviones de gran capacidad de última generación son capaces de aterrizar en condiciones de viento cruzado de hasta 100 km/h, con una desviación máxima respecto de la línea central de aterrizaje de únicamente 5,4 metros.
  • Al poderse dar el caso de que el avión experimente fuerzas g negativas durante situaciones de turbulencias, durante la certificación tipo se somete a vuelos en dichas condiciones para comprobar el correcto funcionamiento de todos los sistemas críticos para la seguridad del vuelo.

Una de las últimas pruebas de vuelo a las que se somete el avión, es la de funcionalidad y fiabilidad, en la que se simulan vuelos de línea, a poder ser con tripulaciones y personal de mantenimiento de una compañía aérea, y con una cantidad de pasaje (habitualmente empleados del fabricante que se ofrecen voluntarios) representativa de las características comerciales objetivo.

Se suele tratar de vuelos de una duración representativa de lo que luego será una operación comercial típica del avión, con el objetivo de comprobar el correcto funcionamiento de todos los sistemas del avión, con especial atención a los aspectos de la cabina de pasajeros, como los sistemas de ventilación, la temperatura, los niveles de ruido etc.

Por último, en caso de que los nuevos aviones supongan una completa innovación en el estado del arte aeronáutico, se realizan pruebas de vuelo para verificar la compatibilidad con las infraestructuras aeroportuarias.

  • Durante estas pruebas, los nuevos aviones realizan vuelos de visita a una serie de aeropuertos mundiales.
  • Una vez en tierra, se comprueba la compatibilidad del avión con los servicios ofrecidos por los aeropuertos en tierra como: handling, abastecimiento de combustible, rampas de pasajeros, etc.

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