Durante la certificación de tipo de los nuevos aviones, las autoridades aeronáuticas correspondientes prestan especial atención al comportamiento de los mismos en las fases de despegue y aterrizaje.
Se busca así que tanto durante la fase de despegue como de aterrizaje, y ante la aparición de imprevistos, el avión se encuentre en todo momento en una situación controlable por la tripulación, existiendo en todo momento una alternativa segura para el piloto.
Para ello el diseño de los aviones tiene en cuenta que estos puedan operar en las siguientes condiciones durante las fases críticas: