
El Cielo Único Europeo es una iniciativa de la Unión Europea que consiste en el desarrollo y puesta en práctica de una política común de transportes con el fin de conseguir un sistema de transporte aéreo eficaz que permita el funcionamiento seguro y regular de los servicios de transporte aéreo y que facilite por tanto la libre circulación de mercancías, personas y servicios. Estos fines se consiguen a través de una organización más racional del espacio aéreo, que aumente su capacidad a la vez que se garantice un alto grado de seguridad en todo el ámbito europeo.
Según Eurocontrol, en la actualidad, los costes asociados al modelo de espacio aéreo europeo fragmentado se sitúan entre los 880 y los 1.400 millones de euros anuales, los cuales se trasladan al precio final de los billetes.
Además, estos costes son entre un 30% y un 60% superiores a los de Estados Unidos y Australia.
La consecución de los objetivos del “Cielo Único Europeo” supondrá un paso importante hacia el aumento de la competitividad de los proveedores de servicios de Navegación Aérea en Europa, lo que repercutirá de forma beneficiosa en la sociedad europea.
Las principales implicaciones de la creación del “Cielo Único Europeo” para la prestación de servicios de Navegación Aérea son:
En la práctica, la implantación del “Cielo Único Europeo” permitirá, de forma progresiva:
Con la creación del “Cielo Único Europeo”, se introduce un cuerpo normativo común que permite a los Estados miembros una gestión del espacio aéreo más segura e integrada, con arreglo a criterios de funcionalidad mas allá de los limites tradicionales que imponen la soberanía y las fronteras.