Al margen de las revisiones programadas, el resto de componentes (rampas, butacas, bombas hidráulicas, flaps, tren de aterrizaje...) y motores tienen su propio mantenimiento en taller.
Por todo ello, el estricto programa de mantenimiento al que se ven sometidos los aviones, hace que se puedan mantener en servicio con seguridad aunque hayan pasado muchos años desde su fabricación y hayan acumulado muchas horas de vuelo.